¿TU EMPRESA TIENE QUE RENOVAR FINANCIACION? 7 CIFRAS QUE DEBERÍAS REVISAR ANTES DE IR AL BANCO

EBITDA

Tu empresa tiene beneficios. La facturación crece y las cuentas anuales muestran un resultado positivo.

¿Significa esto que el banco renovará automáticamente tu póliza de crédito o que será sencillo conseguir nueva financiación?

No necesariamente.

Cuando una empresa solicita financiación o tiene que renovar sus líneas actuales, la entidad financiera no analiza únicamente cuánto factura o si ha obtenido beneficios.

También quiere saber si el negocio genera suficiente caja para devolver la deuda, cuál es su nivel de endeudamiento y qué riesgo existe de que tenga problemas de liquidez en los próximos meses.

Por eso, antes de sentarte con el banco conviene analizar tu empresa prácticamente con los mismos indicadores que utilizará la entidad financiera.

 

El contexto: unas condiciones de financiación más exigentes

El acceso al crédito no depende únicamente de la situación particular de cada empresa.

También influye la política de riesgos de las entidades financieras y la situación del mercado.

Las encuestas del Banco de España vienen mostrando un endurecimiento de los criterios de concesión de financiación a empresas.

Esto no significa que las empresas no puedan obtener financiación.

Significa que cobra todavía más importancia llegar a la negociación con una información financiera sólida y con capacidad para explicar:

  • cuánto debe la empresa;
  • qué capacidad tiene para devolver esa deuda;
  • qué caja genera realmente;
  • qué necesidades de financiación tendrá;
  • y cómo evolucionará su tesorería durante los próximos meses.

Veamos 7 cifras que conviene conocer antes de acudir al banco.

 

1. EBITDA: ¿cuánto genera realmente el negocio?

Uno de los primeros indicadores que debemos analizar es el EBITDA.

De forma simplificada:

EBITDA = Resultado de explotación + amortizaciones

El EBITDA intenta aproximarnos al resultado generado por la actividad antes de considerar, entre otros conceptos, intereses, impuestos y amortizaciones.

Imaginemos una empresa con:

Facturación: 1.200.000 €
EBITDA: 150.000 €

Su margen EBITDA sería:

150.000 / 1.200.000 = 12,5 %

Es decir, por cada 100 euros facturados, la actividad genera aproximadamente 12,50 euros de EBITDA.

Pero conocer el EBITDA de un único ejercicio no es suficiente.

También interesa analizar su evolución.

Si tenemos:

2024 → 180.000 €
2025 → 165.000 €
2026 → 150.000 €

la empresa continúa siendo rentable, pero existe una tendencia que debemos analizar.

¿Por qué está cayendo el margen?

¿Han aumentado los costes laborales?

¿Han subido los aprovisionamientos?

¿La empresa está vendiendo más pero con menor margen?

Este análisis será importante tanto para la dirección de la empresa como para la entidad financiera.

 

2. Deuda financiera neta: ¿cuánto debe realmente la empresa?

No debemos mirar únicamente el saldo de los préstamos.

Conviene analizar la deuda financiera neta.

De forma simplificada:

Deuda financiera neta = Deuda financiera − Tesorería disponible

 

Siguiendo con nuestro ejemplo:

Deuda bancaria: 400.000 €

Tesorería: 50.000 €

 

Deuda financiera neta:

400.000 − 50.000 = 350.000 €

 

¿Por qué descontamos la tesorería?

Porque una empresa con 400.000 € de deuda y 300.000 € en caja no presenta la misma posición financiera que otra con la misma deuda y solo 10.000 € disponibles.

Pero hay que introducir una cautela importante:

no toda la tesorería que aparece en el banco puede considerarse realmente excedentaria.

La empresa necesita una determinada caja para pagar nóminas, proveedores, impuestos y otros compromisos.

Por eso el análisis financiero debe ir más allá de aplicar una fórmula automáticamente.

 

3. Deuda financiera neta / EBITDA: ¿es elevado el endeudamiento?

Ahora podemos relacionar las dos cifras anteriores.

Nuestra empresa tiene:

Deuda financiera neta: 350.000 €

EBITDA: 150.000 €

Por tanto:

Deuda financiera neta / EBITDA = 350.000 / 150.000 = 2,33 veces

Este ratio permite relacionar el endeudamiento con la capacidad operativa de generación de resultados.

 

Pero debemos evitar un error frecuente: pensar que existe un nivel universal a partir del cual una empresa está bien o mal financiada.

No existe una cifra válida para todas las empresas.

Dependerá, entre otros factores, de:

  • el sector;
  • la estabilidad del negocio;
  • la recurrencia de los ingresos;
  • las necesidades de inversión;
  • los márgenes;
  • la generación de caja;
  • y las características de la propia deuda.

Por eso es especialmente útil comparar el ratio con ejercicios anteriores y analizar su tendencia.

 

4. DSCR: ¿genera la empresa suficiente caja para pagar la deuda?

Uno de los indicadores más interesantes cuando hablamos de financiación es el DSCR (Debt Service Coverage Ratio).

Su objetivo es responder a una pregunta muy sencilla:

¿Genera la empresa recursos suficientes para pagar las cuotas de su deuda?

De forma simplificada podemos expresarlo como:

DSCR = Flujo de caja disponible para atender la deuda / Servicio de la deuda

El servicio de la deuda incluye principalmente:

devolución de principal + intereses.

Supongamos que nuestra empresa dispone de 140.000 € de flujo de caja disponible para atender la deuda y durante el próximo año tendrá que pagar:

Principal: 90.000 €
Intereses: 20.000 €

Servicio total de la deuda:

110.000 €

El DSCR sería:

140.000 / 110.000 = 1,27

Esto significa que la empresa genera 1,27 euros de recursos disponibles por cada euro que necesita para atender la deuda.

Si el ratio fuese inferior a 1, estaríamos ante una señal de alerta:

la generación de recursos prevista no sería suficiente para atender los pagos de deuda del período.

Cuanto menor sea el margen existente sobre 1, menor será también el colchón ante una caída de ventas, un aumento de costes o un retraso en los cobros.

 

5. Previsión de tesorería: beneficio no significa dinero en el banco

Este es uno de los puntos que más confusión genera.

Una empresa puede tener beneficios y, al mismo tiempo, tener problemas de tesorería.

Imaginemos que nuestra empresa vende 100.000 € durante un mes.

Contablemente ha generado ingresos.

Pero sus clientes pagan a 90 días.

Mientras tanto, la empresa tiene que pagar:

  • nóminas;
  • Seguridad Social;
  • proveedores;
  • alquiler;
  • impuestos;
  • cuotas de préstamos.

El resultado puede ser positivo mientras la caja disminuye.

Por eso, antes de solicitar o renovar financiación, conviene preparar una previsión de tesorería de al menos los próximos 12 meses.

Esta previsión debería recoger:

Saldo inicial de bancos

  • Cobros previstos

− Pagos a proveedores

− Nóminas y Seguridad Social

− Impuestos

− Inversiones

− Cuotas de préstamos

− Otros pagos

= Tesorería prevista

De esta forma podremos anticiparnos a los meses en los que pueden aparecer tensiones de liquidez.

Y también podremos determinar mejor qué financiación necesita realmente la empresa.

 

6. Fondo de maniobra y necesidades de circulante

Otra pregunta importante es:

¿Para qué está utilizando la empresa su financiación a corto plazo?

No es lo mismo utilizar una póliza de crédito para cubrir una necesidad puntual que depender permanentemente de ella para financiar la actividad ordinaria.

 

El fondo de maniobra se calcula, de forma simplificada, como:

Activo corriente − Pasivo corriente

 

Pero para entender correctamente las necesidades financieras de una empresa debemos analizar también su ciclo de explotación.

 

Por ejemplo:

La empresa paga a sus proveedores a 30 días.

Pero cobra de sus clientes a 90 días.

Durante aproximadamente 60 días tiene que financiar ese desfase.

Si además mantiene un volumen importante de existencias, las necesidades financieras aumentarán.

Por eso debemos analizar conjuntamente:

  • plazo medio de cobro;
  • plazo medio de pago;
  • rotación de existencias;
  • saldo de clientes;
  • saldo de proveedores;
  • y financiación bancaria utilizada.

Una póliza de crédito que está utilizada prácticamente al 100 % durante todo el año puede estar indicando que existe una necesidad estructural de financiación, no simplemente un problema puntual de tesorería.

Y quizá la solución no sea ampliar continuamente la póliza, sino revisar la estructura financiera de la empresa.

 

7. Calendario de vencimientos: ¿cuánta deuda vence próximamente?

No basta con saber que la empresa debe 400.000 €.

Necesitamos saber cuándo tiene que devolverlos.

 

Imaginemos dos empresas con exactamente la misma deuda:

Empresa A

Deuda total: 400.000 €
Vencimientos próximos 12 meses: 70.000 €

Empresa B

Deuda total: 400.000 €
Vencimientos próximos 12 meses: 250.000 €

La situación financiera es completamente diferente.

Por eso conviene preparar un calendario con todos los productos financieros:

Financiación Saldo pendiente Vencimiento Tipo Próxima revisión
Préstamo 1 180.000 € 2029 Variable Enero
Préstamo 2 90.000 € 2028 Fijo —
Póliza crédito 80.000 € Marzo 2027 Variable Renovación
Leasing 50.000 € 2029 Fijo —

Esto permite detectar concentraciones de vencimientos y comenzar a negociar con suficiente antelación.

Esperar a que falten pocas semanas para renovar una póliza reduce considerablemente el margen de maniobra de la empresa.

 

Un ejemplo completo

Volvamos a nuestra empresa:

Facturación: 1.200.000 €
EBITDA: 150.000 €
Margen EBITDA: 12,5 %
Deuda financiera: 400.000 €
Tesorería: 50.000 €
Deuda financiera neta: 350.000 €
Deuda financiera neta / EBITDA: 2,33 veces
Flujo disponible para atender deuda: 140.000 €
Servicio anual de deuda: 110.000 €
DSCR: 1,27

A primera vista, la empresa presenta beneficios y capacidad para atender sus compromisos financieros.

Pero imaginemos que, al realizar la previsión de tesorería, descubrimos que dentro de seis meses:

  • vence una póliza de crédito de 80.000 €;
  • aumenta el pago de proveedores;
  • hay que realizar una inversión de 60.000 €;
  • y los principales clientes pagan a 90 días.

La fotografía cambia.

El problema no aparece necesariamente en la cuenta de resultados. Aparece en la caja.

Y detectarlo seis meses antes permite negociar alternativas.

 

 

¿Qué documentación prepararía antes de hablar con el banco?

Antes de solicitar nueva financiación o renovar la existente conviene disponer, como mínimo, de:

✓ Balance actualizado.

✓ Cuenta de pérdidas y ganancias actualizada.

✓ Comparativa con ejercicios anteriores.

✓ Presupuesto del ejercicio.

✓ Previsión de tesorería a 12 meses.

✓ Detalle de la deuda financiera.

✓ Calendario de vencimientos.

✓ Principales ratios financieros.

✓ Explicación de desviaciones relevantes.

✓ Previsión razonable de evolución del negocio.

No se trata únicamente de entregar documentación.

Se trata de conocerla y ser capaz de explicar qué está ocurriendo en la empresa.

 

No esperes a necesitar financiación para analizar tu empresa

El análisis financiero no debería comenzar cuando el banco solicita documentación.

Una empresa debería conocer periódicamente:

cuánto genera, cuánto debe, qué caja necesita y qué compromisos tendrá que atender durante los próximos meses.

Esta información permite anticiparse a problemas de liquidez, planificar inversiones y negociar financiación con mayor margen.

Y, sobre todo, permite tomar decisiones antes de que aparezca una necesidad urgente.

Porque una empresa puede ser rentable y, sin embargo, tener problemas financieros.

La cuenta de resultados nos explica si el negocio gana dinero. La tesorería nos dice si puede pagar sus compromisos. Y el análisis financiero nos ayuda a anticipar qué puede ocurrir antes de que se convierta en un problema.

 

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