
Una sociedad cierra el ejercicio con pérdidas.
Al año siguiente vuelve a perder dinero.
Cuando revisamos el balance descubrimos que sus fondos propios son muy reducidos o incluso negativos.
- ¿Significa que la sociedad tiene que cerrar?
- ¿Está automáticamente en causa de disolución?
- ¿Deben los socios aportar dinero?
- ¿Puede seguir facturando?
- ¿Responde el administrador personalmente de las deudas?
- ¿Y es lo mismo tener patrimonio neto negativo que estar en situación de insolvencia?
Son cuestiones especialmente importantes porque, cuando las pérdidas empiezan a deteriorar el patrimonio de una sociedad, el problema deja de ser exclusivamente contable.
Puede convertirse también en un problema mercantil y, en determinadas circunstancias, afectar directamente a la responsabilidad de sus administradores.
¿Qué es el patrimonio neto de una sociedad?
De forma simplificada, el patrimonio neto representa los recursos propios de la empresa.
En él encontramos partidas como:
- capital social;
- prima de emisión;
- reservas;
- aportaciones de socios;
- resultados de ejercicios anteriores;
- resultado del ejercicio;
- determinadas subvenciones, donaciones y legados;
- otros ajustes que puedan formar parte del patrimonio neto conforme a la normativa contable.
Podemos imaginarlo, de forma muy simplificada, como:
Patrimonio neto = Activo – Pasivo
Si una empresa tiene:
Activo: 300.000 €
Pasivo: 220.000 €
su patrimonio neto sería: 80.000 €
Pero si tiene:
Activo: 300.000 €
Pasivo: 340.000 €
su patrimonio neto sería: -40.000 €
En este segundo caso estamos ante una sociedad con patrimonio neto negativo.
¿Cómo puede llegar una sociedad a tener patrimonio neto negativo?
La causa más habitual es la acumulación de pérdidas.
Por ejemplo:
Capital social: 20.000 €
Reservas: 10.000 €
Pérdidas acumuladas: -45.000 €
Resultado del ejercicio: -15.000 €
Patrimonio neto:
20.000 + 10.000 – 45.000 – 15.000 = -30.000 €
Las pérdidas han consumido primero las reservas y posteriormente el resto de los fondos propios.
Pero pueden existir otras circunstancias que afecten al patrimonio neto.
Por eso no deberíamos analizar únicamente la cifra del resultado del ejercicio.
Hay que revisar todo el balance.
¿Una sociedad puede tener patrimonio neto negativo y seguir funcionando?
Sí.
Tener patrimonio neto negativo no significa automáticamente que la empresa deje de existir o que deba cerrar inmediatamente.
La sociedad puede:
- seguir facturando;
- tener clientes;
- pagar sus nóminas;
- disponer de dinero en el banco;
- continuar desarrollando su actividad.
Pero un patrimonio neto negativo constituye una señal muy importante que exige analizar inmediatamente la situación mercantil y financiera de la empresa.
Y aquí aparece una distinción fundamental: patrimonio neto negativo ≠ insolvencia Compartir en Xy tampoco: patrimonio neto negativo = automáticamente concurso de acreedores.
Son conceptos diferentes.
Patrimonio neto negativo y causa de disolución: no debemos esperar a llegar a cero
Uno de los errores más habituales consiste en pensar que existe un problema mercantil únicamente cuando el patrimonio neto se vuelve negativo.
No es así.
La Ley de Sociedades de Capital establece como causa de disolución, entre otros supuestos, la existencia de pérdidas que dejen reducido el patrimonio neto a una cantidad inferior a la mitad del capital social, salvo que el capital se aumente o reduzca en medida suficiente y siempre que no proceda solicitar la declaración de concurso.
Esto significa que una sociedad puede encontrarse en causa de disolución aunque su patrimonio neto siga siendo positivo. Compartir en XVeamos un ejemplo.
Ejemplo: patrimonio neto positivo pero posible causa de disolución
Supongamos:
Capital social: 100.000 €
Reservas: 20.000 €
Pérdidas acumuladas: -80.000 €
Patrimonio neto: 40.000 €
El patrimonio neto es positivo.
Sin embargo:
Mitad del capital social:
100.000 / 2 = 50.000 €
Patrimonio neto:
40.000 €
Por tanto:
40.000 € < 50.000 €
La sociedad se encuentra por debajo del umbral que debemos analizar a efectos de la causa legal de disolución por pérdidas.
Este ejemplo demuestra algo fundamental:
no debemos esperar a que el patrimonio neto sea negativo para reaccionar.
¿Qué debe hacer el administrador?
Cuando concurre una causa legal o estatutaria de disolución, los administradores tienen obligaciones específicas.
Con carácter general, deberán convocar la junta general dentro del plazo legal para que adopte el acuerdo correspondiente.
Pero la junta no tiene necesariamente que decidir cerrar la empresa.
También puede adoptar medidas que permitan remover la causa de disolución.
Es decir, solucionar el desequilibrio patrimonial.
¿Qué puede hacer la sociedad para corregir la situación?
Existen diferentes alternativas.
La adecuada dependerá de la situación concreta.
1. Aportaciones de socios a fondos propios
Los socios pueden realizar aportaciones que refuercen el patrimonio neto.
Como vimos en el artículo anterior sobre la cuenta 118, una aportación correctamente calificada como fondos propios puede mejorar directamente la situación patrimonial.
2. Ampliación de capital
Los socios pueden aportar nuevos recursos mediante una ampliación de capital.
Esto aumenta los fondos propios, aunque habrá que comprobar posteriormente la relación entre patrimonio neto y capital social.
3. Reducción de capital para compensar pérdidas
En determinadas situaciones puede acordarse una reducción de capital destinada a compensar pérdidas.
No entra necesariamente dinero nuevo en la empresa, pero se reestructura el patrimonio neto y la cifra de capital.
4. Operación acordeón
En determinados casos puede combinarse una reducción de capital con una ampliación posterior.
Es una operación societaria más compleja que debe analizarse y formalizarse correctamente.
5. Capitalización de préstamos de socios
Si la sociedad debe cantidades importantes a sus socios, puede estudiarse la conversión de esos créditos en fondos propios.
Por ejemplo, mediante una ampliación de capital por compensación de créditos cuando se cumplan los requisitos correspondientes.
El efecto puede ser especialmente interesante:
disminuye deuda + aumentan fondos propios.
6. Generación de beneficios
Si la sociedad continúa siendo viable y empieza a obtener beneficios, esos resultados positivos también pueden recuperar progresivamente el patrimonio neto.
El problema es que, cuando ya existe una causa legal de disolución, no siempre será razonable limitarse a esperar a que futuros beneficios solucionen el problema.
La situación debe gestionarse en los plazos legalmente aplicables.
Cuidado: un préstamo del socio no soluciona necesariamente el problema
Este punto merece especial atención.
Imaginemos:
Capital social: 60.000 €
Reservas: 10.000 €
Pérdidas acumuladas: -80.000 €
Patrimonio neto: -10.000 €
La empresa necesita dinero y el socio le presta 100.000 euros.
Después de la transferencia:
Tesorería:
+100.000 €
Deuda con el socio:
+100.000 €
Patrimonio neto: -10.000 €
La sociedad tiene ahora dinero para pagar facturas.
Pero el desequilibrio patrimonial no se ha solucionado.
El préstamo mejora:
la liquidez
pero no necesariamente:
el patrimonio neto.
Por eso es tan importante distinguir entre financiar una empresa y recapitalizarla.
Patrimonio neto negativo e insolvencia: dos problemas distintos
Esta es probablemente la distinción más importante de todo el artículo.
Desequilibrio patrimonial
Tiene que ver con la estructura del balance y los fondos propios de la sociedad.
Insolvencia
Tiene que ver con la capacidad de la empresa para cumplir regularmente sus obligaciones exigibles.
Por tanto, podemos encontrarnos situaciones aparentemente contradictorias.
Sociedad A
Patrimonio neto: -50.000 €
Tesorería: 200.000 €
La sociedad puede estar patrimonialmente muy deteriorada pero disponer temporalmente de liquidez suficiente para pagar sus obligaciones.
Sociedad B
Patrimonio neto: +150.000 €
Tesorería: 2.000 €
Vencimientos inmediatos: 100.000 €
Puede existir un problema grave de liquidez e incluso deberá analizarse la situación de insolvencia aunque el patrimonio neto sea positivo.
Por eso:
patrimonio neto ≠ tesorería ≠ solvencia.
¿Cuándo debemos empezar a pensar en el concurso de acreedores?
El concurso no depende simplemente de que el patrimonio neto sea negativo. La cuestión fundamental es la insolvencia Compartir en X.
Si la sociedad no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles, debemos analizar la normativa concursal.
Por tanto, ante una empresa con dificultades deberíamos estudiar dos planos simultáneamente:
PLANO MERCANTIL
¿Existe causa de disolución por pérdidas?
PLANO CONCURSAL
¿Existe insolvencia actual o se prevé una situación de insolvencia?
No debemos utilizar uno como sustituto del otro.
¿Puede responder el administrador personalmente de las deudas?
Este es uno de los principales riesgos.
Una sociedad limitada tiene personalidad jurídica propia y, con carácter general, las deudas pertenecen a la sociedad.
Pero la responsabilidad limitada no significa que el administrador pueda ignorar una causa de disolución.
La Ley de Sociedades de Capital establece consecuencias para los administradores que incumplen determinadas obligaciones cuando concurre una causa legal de disolución.
En determinadas circunstancias pueden llegar a responder solidariamente de obligaciones sociales posteriores a la aparición de la causa.
Por eso, cuando detectamos un deterioro significativo del patrimonio neto, la reacción del administrador resulta fundamental.
Ejemplo
Una sociedad entra en causa de disolución en marzo.
El administrador conoce la situación pero no adopta las medidas legalmente necesarias.
La sociedad continúa contratando servicios y acumulando nuevas deudas durante los meses siguientes.
Si posteriormente esas obligaciones resultan impagadas, la actuación del administrador puede tener consecuencias personales.
Por eso es peligroso pensar:
“Como es una SL, yo nunca respondo con mi patrimonio.”
La limitación de responsabilidad de la sociedad y la posible responsabilidad del administrador son cuestiones diferentes.
¿El administrador responde automáticamente de todas las deudas?
No.
Tener patrimonio neto negativo no provoca automáticamente que todas las deudas de la sociedad pasen al administrador.
Hay que analizar:
- cuándo apareció la causa de disolución;
- cuándo nació cada obligación;
- qué hizo el administrador;
- si convocó la junta;
- si se adoptaron medidas para remover la causa;
- si procedía aplicar la normativa concursal;
- y las circunstancias concretas del caso.
Por tanto, no debemos simplificar la cuestión diciendo:
“Patrimonio neto negativo = administrador paga las deudas.”
No funciona así.
Pero tampoco debemos ignorar el riesgo.
¿Y los socios responden de las pérdidas?
En una SL o SA, con carácter general, los socios no tienen que cubrir automáticamente las pérdidas sociales con su patrimonio personal.
Si la sociedad pierde 100.000 euros, no significa que Hacienda o los acreedores puedan exigir directamente a los socios esos 100.000 euros simplemente por ser propietarios de la empresa.
Pero esto tampoco significa que los socios puedan ignorar la situación.
Si quieren mantener la empresa en funcionamiento puede resultar necesario adoptar medidas como:
- realizar aportaciones;
- ampliar capital;
- capitalizar préstamos;
- reestructurar la sociedad;
- buscar nueva financiación.
Además, pueden existir responsabilidades específicas en determinados supuestos que deberán analizarse separadamente.
¿Es obligatorio que los socios aporten dinero?
No necesariamente.
Una sociedad con pérdidas no obliga automáticamente a sus socios a realizar nuevas aportaciones.
Los socios pueden decidir que no quieren seguir financiando el negocio.
Pero entonces habrá que determinar qué solución legal corresponde:
- corregir el desequilibrio por otra vía;
- reestructurar;
- disolver;
- o, si existe insolvencia, actuar conforme a la legislación concursal.
Lo que no debería hacerse es simplemente no hacer nada cuando existe una situación que exige actuación.

¿Qué ocurre con las bases imponibles negativas?
Otra cuestión que suele generar confusión.
Una sociedad puede tener:
pérdidas contables
y
bases imponibles negativas fiscales pendientes de compensar.
No son lo mismo.
Que los socios realicen una aportación para reforzar los fondos propios o que posteriormente se compensen contablemente pérdidas acumuladas no significa, por sí solo, que desaparezcan las bases imponibles negativas fiscales.
Estas seguirán sometidas a las reglas del Impuesto sobre Sociedades.
Por tanto:
sanear el balance no equivale a perder automáticamente las BIN.
¿Y los créditos fiscales contabilizados?
Aquí debemos tener especial cuidado.
Una sociedad con pérdidas puede tener registrados activos por impuesto diferido derivados, por ejemplo, de bases imponibles negativas o determinadas diferencias temporarias.
Pero que exista una BIN fiscal no significa necesariamente que deba mantenerse indefinidamente un activo fiscal en el balance.
Para reconocer y mantener determinados activos por impuesto diferido debe existir una expectativa suficientemente justificada de que la empresa podrá generar ganancias fiscales futuras que permitan su recuperación, conforme a la normativa contable.
Por tanto, en una sociedad con pérdidas recurrentes conviene revisar:
- bases imponibles negativas existentes;
- activos por impuesto diferido contabilizados;
- previsiones razonables de beneficios futuros;
- evidencia que justifica su recuperabilidad.
Esta revisión puede afectar también a la cifra final de patrimonio neto.
Un ejemplo completo
Supongamos una sociedad con:
Capital social: 100.000 €
Reservas: 20.000 €
Pérdidas acumuladas: -90.000 €
Pérdida del ejercicio: -40.000 €
Patrimonio neto:
100.000 + 20.000 – 90.000 – 40.000 = -10.000 €
Además:
Tesorería: 60.000 €
Préstamo del socio: 150.000 €
Deudas comerciales: 80.000 €
La empresa continúa facturando y tiene perspectivas razonables de recuperación.
¿Qué deberíamos analizar?
Primero: situación patrimonial
El patrimonio neto es negativo.
Existe un claro desequilibrio que requiere analizar inmediatamente las obligaciones mercantiles.
Segundo: liquidez
Debemos elaborar previsiones de tesorería para determinar si la empresa puede atender regularmente sus vencimientos.
Tercero: préstamo del socio
Podemos estudiar si tiene sentido mantener los 150.000 euros como deuda o capitalizar total o parcialmente ese crédito.
Cuarto: viabilidad
Debemos analizar si el negocio puede generar beneficios y caja en los próximos meses.
Quinto: medidas societarias
Podemos estudiar:
- aportaciones de socios;
- ampliación de capital;
- capitalización de deuda;
- reducción de capital;
- combinación de varias operaciones.
Sexto: situación concursal
Si existen problemas para atender regularmente las obligaciones exigibles, deberá realizarse además el correspondiente análisis desde la perspectiva concursal.
Como vemos, mirar únicamente el saldo de la cuenta bancaria no nos permite diagnosticar correctamente la situación.
Señales de alerta que conviene vigilar
No deberíamos esperar al cierre anual para descubrir que existe un problema.
Algunas señales que deberían hacernos revisar el patrimonio neto son:
- pérdidas recurrentes;
- patrimonio neto muy reducido;
- saldo elevado de resultados negativos de ejercicios anteriores;
- financiación creciente de los socios;
- cuenta 551 con importes importantes;
- necesidad constante de préstamos;
- tensiones de tesorería;
- retrasos en pagos;
- dificultad para pagar impuestos o Seguridad Social;
- proveedores vencidos;
- pérdida de financiación bancaria;
- activos fiscales cuya recuperabilidad empieza a ser dudosa.
En empresas con problemas financieros, el balance debería revisarse periódicamente y no únicamente cuando llega el momento de formular las cuentas anuales.
Errores frecuentes
Entre los errores más habituales encontramos:
- pensar que patrimonio neto negativo significa automáticamente concurso;
- pensar que solo existe un problema cuando el patrimonio neto llega a cero;
- confundir patrimonio neto con tesorería;
- creer que un préstamo del socio soluciona el desequilibrio patrimonial;
- seguir acumulando deuda sin analizar la causa de disolución;
- esperar al cierre del ejercicio siguiente para actuar;
- pensar que el administrador nunca puede responder porque la empresa es una SL;
- asumir que los socios están obligados automáticamente a cubrir las pérdidas;
- confundir pérdidas contables con bases imponibles negativas;
- mantener activos fiscales sin revisar su recuperabilidad;
- no documentar las medidas adoptadas por socios y administradores.
¿Qué debería revisar una sociedad con pérdidas importantes?
Ante una situación de deterioro patrimonial conviene preparar, como mínimo:
1. Balance actualizado
No basta con las últimas cuentas anuales si han transcurrido varios meses.
2. Cálculo actualizado del patrimonio neto
Para comprobar su relación con el capital social.
3. Previsión de tesorería
Idealmente para los próximos meses.
4. Detalle de deudas y vencimientos
Bancos, proveedores, Hacienda, Seguridad Social, trabajadores, socios, etc.
5. Financiación de socios
Préstamos, cuentas corrientes y aportaciones existentes.
6. Presupuesto y previsiones
Para determinar si el negocio continúa siendo viable.
7. Situación fiscal
BIN, créditos fiscales, impuestos pendientes y posibles contingencias.
8. Posibles medidas de saneamiento
Aportaciones, capitalización de préstamos, ampliaciones o reducciones de capital.
9. Obligaciones del administrador
Especialmente si se aproxima o ya existe una causa legal de disolución.
10. Situación concursal
Cuando existan dificultades para cumplir regularmente las obligaciones exigibles.
Conclusión
Una sociedad con patrimonio neto negativo no tiene necesariamente que cerrar.
Pero tampoco debería continuar funcionando como si no ocurriera nada.
Y, sobre todo, no debemos esperar a que el patrimonio neto sea negativo para empezar a preocuparnos.
La señal mercantil puede aparecer antes:
Patrimonio neto < 50 % del capital social
cuando concurran los requisitos legalmente establecidos.
A partir de ahí debemos analizar qué está ocurriendo y qué medidas pueden adoptarse.
También debemos separar tres conceptos que frecuentemente se confunden:
PATRIMONIO NETO
Mide la situación patrimonial de la empresa.
TESORERÍA
Mide el dinero disponible.
SOLVENCIA / INSOLVENCIA
Analiza la capacidad de atender regularmente las obligaciones exigibles.
Una sociedad puede tener problemas en uno de estos ámbitos y no necesariamente en los otros.
Por eso, cuando una empresa empieza a acumular pérdidas, el análisis debería realizarse conjuntamente desde cuatro perspectivas:
contable + financiera + mercantil + concursal.
Detectar el problema a tiempo amplía considerablemente las alternativas disponibles.
Esperar a que la empresa ya no pueda pagar suele reducirlas.
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